Hola mundo

Yo hace dos años era poco menos que una lesbiana ingenua y (no tan feliz) casi casi en fase 1 (salvo un par de “encontronazos” previos con mujeres imposibles). Ni era activista (ni se me pasaba por la cabeza serlo), ni salía por el ambiente (como soy de una timidez irreductible, me asustaba un poco-mucho), ni había pisado nunca una asociación, ni me sonaban las siglas LGTB, ni tenía amigas lesbianas (aunque una de mis mujeres imposibles sí conocía a un grupito), ni sabía de la existencia de Berkana, ni mucho menos me atrevía a entrar en Antinous, la única librería de cuya existencia sí sabía (un amigo gay me había informado). Estaba en la fase esa en la que te tienes que “armar de valor” para entrar en una librería, para acudir a un festival de cine gay o para ir a un recital de una poeta lesbiana.

Mi único acercamiento al mundo lésbico, de hecho, había sido comprar un libro de poemas en Soria y acudir a un recital de la autora en Bcn, tras el que le pedí permiso para publicar en mi revista uno de sus poemas. Tiempo después vi que daba otro recital en un bar de ambiente y que en ese acto se presentaría una nueva editorial. Estuve a punto de no ir, por cierto cabreo previo con el concepto “de mujeres”, y porque la amiga con la que iba a ir me había dado plantón, y porque yo estaba en casa de unos amigos tomando café y llegaba ya tarde, pero al final decidí ir. Si no hubiera ido, probablemente el libro no existiría ahora. Después de eso, pasó otro mucho tiempo sin saber de la editorial, pero al menos ya nos conocíamos, y ellas sabían quién era yo (la de la revista literaria).

Seguí haciendo mi vida “hetero”, me despedí de mi “ella” imposible, encontré a una mujer increíble (entonces lo era) en el lugar menos esperado, descubrí que todavía podía sentir muchas cosas que ya creía que no, abrí puertas que llevaban años cerradas, escribí muchas palabras en respuesta a unos folios amarillos, y me dejé atrapar por una historia literaria que prometía convertirse en un final feliz, real y palpable. Fue entonces cuando creé mi primer blog, ese blog tan familiar que ahora echo de menos, con sus cuatro comentaristas, cuatro interlocutores excepcionales que me convirtieron en mejor escritora de lo que fui nunca. Una personita sabia me regaló un gel de los abrazos que no tiene precio. Conocí en persona a unas cuantas lesbianas y descubrí que no me daban miedo (porque sí, tengo que confesar que hubo una época en las que “las lesbianas”, así en genérico, esas grandes desconocidas, producían en mí una extraña sensación de atracción y miedo).

Se me ocurrió que hacer un libro basado en los blogs para que las lesbianas dejáramos de ser unas grandes desconocidas, podría ser una buena idea. Se me ocurrió que un libro así, ameno, positivo, con historias cotidianas, podría ser un referente tanto para lesbianas en fase 1 (de donde acababa de salir yo), como para lesbianas que hubieran pasado por todas las fases, o que si la selección de textos era buena, podría interesar a cualquiera, independientemente de su género y condición sexual. Además, publicar los textos de Paola Vaggio, o los posts de Top, por ejemplo, era algo que veía necesario. Me acordé de aquella editorial que había conocido una vez, les comenté la idea y me puse en marcha.

Y el libro lo cambió todo. Casi recién salida de fase 1, yo estaba de repente invitada a una mesa redonda sobre blogs y lesbianas. O estaba reconociéndome públicamente como lesbiana en una entrevista. Mi nombre aparece en la portada de un libro que se vende en esas librerías a las que yo hace un año apenas me atrevía a entrar. En mitad de este vértigo, conocí a una mujer estupenda, con quien yo no sabía lo que iba a pasar, y a quien besaba pensando todavía con cierto asombro “la beso porque la quiero”. Asombroso y maravilloso. Le di más abrazos y besos de los que he dado en toda mi vida. Lo hacía asombrada, porque yo hasta entonces había sido una “mutilada sentimental” (que diría un amigo mío) incapaz de exteriorizar con gestos cualquier tipo de sentimiento. Yo antes no lloraba, no reía, no abrazaba…

En fin, todo eso ha pasado en dos años (quizás menos) y en dos semanas han pasado también muchas cosas que aquí no relato. Me siento ahora en mi galería de Soria, de vuelta en mi mundo solitario y pequeñito, y aquí no soy la supereditora segura de sí misma (que nunca fui en realidad), aquí me quito trajes y máscaras, e intento empezar de nuevo, con nuevas cicatrices, viejos miedos, un tanto más de soledad y un mucho más de vida. No seré débil haciéndome la fuerte, ni me agarraré a mi debilidad escapando de todo. Como dice cualquier primer post de wordpress: Hola mundo.

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7 comentarios to “Hola mundo”

  1. rodalies Says:

    Comentarios

    1. Yo te conocí en una fase buena (¿1?, ¿1,5?). Tu carrito y tú y una noche en casa con desayuno de mil historias distintas. Y me grabaste Quo Vadis en tu ático de Sitges. Eso me hizo sonreír como un gigante.
    beso
    clementine — hace 2 dias y 6 horas

    2. Siempre has sido auténtica. Siempre lo serás. Puedes estar orgullosa de tí misma. Saludos.
    Canela — hace 2 dias y 5 horas

    3. .. y el universo blog desde sus más remotos escondrijos te contesta “Hola Dju”.

    A mí también me daban miedo y ahora ya no entiendo por qué.
    Chaika — hace 2 dias y 5 horas

    4. y no me hare la debil haciendome la fuerte—

    me quito el cordero de la cabeza anti tu nurita, crecer es dificil, ser sincero mientras uno crece lo es mucho más. me alegro infinito de ser tu amiga… abre todas las ventanas. q yo sé q siempre sale el sol

    un abrzo sin instrucciones (y con dedo incorrupto parriba 😉
    elena — hace 2 dias y 1 hora

    5. Editora, las fases son eso, fases, y has superado muchas, y lo que queda. Como decían en una peli que vi hace poco (sola, porque vivimos en un mundo de solos, ya lo sabes): “yo pa’lante, y si me caigo, me levanto, no pasa nada”. Y ahí estamos, no? Con carrito o sin, con un super editora o sin, has crecido. Y para bien. Y con más recuerdos. A lo mejor no te animo nada, pero es que tampoco se me da bien. Cuídate. Y no te apalanques en Soria, que os ha dado a todas por marcharos…
    La Dietrich — hace 1 dia y 23 horas

    6. Y en todo eso se cruzaron nuestros planos… ¿Qué suerte, verdad?

    Lo mejor es que la historia sigue… Me quedo con tu “un mucho más de vida”. Y que viva la intensidad… Tanto las risas como los llantos (que son inevitables, aunque cuantos menos mejor). Se te quiere, ya lo sabes.

    sintapujos — hace 1 dia y 12 horas

    7. Yo solo se que me echaste una mano cuando lo necesitaba, que conocerte fue importante para mí, y sin tí, muchas de las cosas de después nunca hubieran pasado… te lo agradezco y deseo lo mejor para tí (aunque puede que no lo haya dicho nunca); te queda mucho bueno por vivir, eso es seguro.
    S — hace 1 dia y 10 horas

    8. ¿qué te comento, niña?…ays, que me encanta ser una de aquellos cuatro comentaristas…yo también lo echo de menos, ya sabes…leyendo el post me he dado un paseo por el último año, vaya, hemos ido en parelelo sin darnos cuenta, eh?….

    No solo somos las de “antes” , ahora somos mejores…no lo olvides.
    bea — hace 1 dia y 9 horas

    9. joder, no se puede ser más sincera, y resulta lo que cuentas tan creible que me parece increible, de bonito y verdadero,… leyéndote uno se olvida de posts sofisticados y vacios, un abrazo!
    esdepp — hace 1 dia y 6 horas

    10. Pues qué se dice… ¡a seguir con el blog, las ideas, la escritura y los encuentros! Esas cosas seguirán moviendo la balanza y nunca ha de ser para mal. SALUDOS

    No en vano deshojaste la envoltura del sueño y la vigilia, / palabra por palabra y ausencia por presencia, / hasta el último pétalo, hasta el temblor inmóvil del silencio. (Olga Orozco)
    sirena_viuda — hace 1 dia y 1 hora

    11. ¡Hola Dju!

    Parece que ha sido un buen año, que el que viene sea mucho mejor.

    El Otro
    (recuerdas? “Hola, mi nombre es Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre, preparate a morir” 😉
    El Otro — hace 10 horas y 53 minutos

  2. nadwja Says:

    me ha encantado…el miedo y el vértigo a lo ya vivido nos hace sonreir y también nos asusta mirar hacia el futuro pero, creo eso es vivir. Un fuerte abrazo y gracias por compartirlo!

  3. carol blenk Says:

    La editora más auténtica que conozco, sin duda. Te diría tantas cosas… pero soy muy mala comentando, ups. Ojalá nunca dejes de escribir y ojalá tengamos siempre la suerte de poder seguirte la pista.
    Fue todo un lujo que aquel bendito día contactaras conmigo para tu gran proyecto…uf, y el resto es historia 😉
    Un beso enorme

  4. ve Says:

    tu relato me emociono. lleva la marca de la verdad, de lo simple y transformador. gracias

  5. Ana Says:

    Me encantó el relato, y me encantó un poquito más al ver la palabra soria en él, y no por que esté realmente orgullosa de la ciudad, si no por ver que quizá aquí no todo esté perdido entre la gente que aqui, sinceramente, respeta poco!
    un beso!

  6. Meike Says:

    Yo creo, (ahora que te encuentro de casualidad) que ese libro que editaste nos “salvó” a más de una. Espero que te salvase también a ti.

    Y que si sigues en tu mundo pequeño, sea, sonriendo a montones.

  7. editora Says:

    meike, qué bonito eso que dices… gracias por pasarte por aquí por casualidad y comentar, aunque el blog ya esté cerrado, siempre es bonito recibir un saludo. a mí el libro no sé si me salvó, pero me dio la vuelta, eso seguro.

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